Y se me va la voz si no tengo tus ojos,
y no siento el calor si esas noches no son mias
y no estoy junto a ti
la razón para vivir de rodillas,
de rodillas junto a ti.
un dia lo conseguiréeeeeeeeeeeeee-
lunes, 24 de mayo de 2010
domingo, 9 de mayo de 2010
A'
Hay veces que una sola palabra, un simple gesto, una sola persona; la simple seguridad de saber que hay alguien con la que has compartido cosas que nunca pensaste que compartirías, es suficiente. Personas pasarán, personas vendrán, y otras pasarán sin hacer ruido; pero de esas que quizás se vayan, hay algunas que permanecerán en el recuerdo. Con eso ya te vale para pensar que hubo una vez que tuviste a alguien para apoyarte. Dicen que todas las personas no son iguales, nunca verás una igual que otra. Eso lo tengo clarísimo. Una y no más. No soy un infiel amistoso. En fin;
Lo bueno nunca se acaba si alguien lo recuerda.
lunes, 3 de mayo de 2010
! ATENCION

¿Sabes cuando realmente creías que tenías un apoyo, una sola persona que se encontraba en tu misma situación, cuando eras un ingenuo y creías que todo se quedaría así? Exactamente de esa forma me sientía yo hasta hace poco.
Todo avanza, todo sigue, menos tú. Puede que también lo hagas, pero por un camino distinto. Ortega y Gasset, decía que somos nosotros y nuestras circunstancias. Pero tengo que decir, que a veces cuesta mucho llevar a la espalda todas esas circuntancias, ¿sabes? Todo se hace aún más cuesta arriba si encima tienes que ofrecerle al mundo esa sonrisa permanente que todos parecen buscar en ti, creyendo todos que tu eres el paradigma de la felicidad.
Una buena amiga decía: Asco de vida. Pues por una vez, le voy a dar la razón.
martes, 27 de abril de 2010
vive en el recuerdo, sobrevive
sábado, 17 de abril de 2010
Beber para olvidar las penas
Me gustaría poder sentirte. Una mirada cómplice, que llegue al corazón. Es lo que busco desde hace algún tiempo y me temo que es lo que seguiré haciendo. Porque no te encuentro. Solo busco un camino que no borre mis pasos, una luna que sea un testigo impertinente de todas esas noches. Solo bebo par olvidarte, porque ya no puedo mas. Siento que tendría que gritar a los cuatro vientos que en este mundo lo unico que quiero eres tu, que eres la brújula que guía mi día a día, que eres por lo que me levanto, que eres lo que mas deseo en el mundo entero. Que ni si quiera te conozco, y he soñado mas de cien veces contigo, porque sólo me queda pensar que en los sueños es donde realmente difruto, donde te veo y hablo contigo. Eres lo que me queda, niña, no te escapes, porque eres lo que busco.
Gracias por estar ahí, aunque ni si quiera se como eres.
Gracias por estar ahí, aunque ni si quiera se como eres.
jueves, 15 de abril de 2010
todo, todo, todo, todo contigo yo quiero todo

Dicen que los autores del Romanticismo, de sentimiento turbado por naturaleza, se evadían en otras épocas y paisajes lejanos para alejarse de la crueldad del mundo. Dicen, que lo mismo hacían los del Modernismo. Afirman, también, que los de la generación del 27 buscaban una poesía pura, que no fuese una copia de la realidad. ¿Tan malo es el mundo, que necesitamos escapar de él? Pues sí. Y a mí, tras esto, solo me queda morir. Unos dicen que mucho carpe diem y a disfrutar de la vida. En días como hoy solo me queda pensar que se están equivocando. Otros dirán que la muerte es el final de todo. Pero, mejor estar sin nada que mal, ¿verdad?
Ahora, solo me queda un pequeño proyecto. Entonces, podré descansar en paz.
martes, 13 de abril de 2010
Solo, solo en el olvido
Y no poder hablar, ni sentir, ni compartir. Entendía ese sentimiento, sabía de él, pero no llegué a creer que nunca me afectase. Así que, cada vez que nos rozabamos o pasaba por su lado sentía que el tiempo se paraba y analizaba estos momentos escrupulosamente. A pesar de mi intento de precisión, no sacaba nada en claro de ellos, bueno, excepto que lo que sentía se iba haciendo cada vez más fuerte. Poco a poco, iba entrando en una espiral de la que se me hacía mas difícil salir, y las noches eran cada vez más largas. El mundo parecía un quebradero de cabeza, miles de personas iban y venían, y yo estaba en medio, parado, sin saber qué hacer, como dirgirme a esa persona, como hablarle, ni si quiera sabía si debía de hacerlo.
Entonces, tenía momentos de euforia, de optimismo, en los que solo pensaba en decir, en actuar, simplemente en llevar a cabo lo que deseaba desde hace mucho tiempo. Los días seguían pasando, y tenía la inocente esperanza de que las hormonas tenían mucho que ver en todo ésto, que se iría esta sensación, que la soledad y desamparo en el que vivía por la noche desaparecerían. Al fin y al cabo, hasta hace unos meses, siempre había vivido así. He de reconocer que pese a la tranquilidad de tiempos pasados, y a mi carácter anodino, había una parte de mi que quería apostar, aunque fuesen dos pesetas, pero apostar. Tenía un deseo de cambio, un deseo de irme, de volar, de sentir, de difrutar, de marcharme. Sin embargo, había algo en mi que me retenía hacerlo. No se lo que era, ni si quiera me lo planteé, pero de lo que si era consciente era de que tenía un orgullo, una reputación, que no podía desmoronar. Ahora, con el paso de los años, me he dado cuenta de que fui un verdadero imbécil. Si no empezamos por hacer lo que queremos, cómo vamos a acabar. Dicen los más sabios de la vida, ésos que han sentido cien veces mas que yo, que apostar es ganar. Estoy de acuerdo. Porque mi historia termina aquí. No tengo un final feliz ni una gran despedida que relatar. Lo que si que me queda es un resquicio de asco a esos tiempos, mezclado con una sensación de nostalgia, que nunca lograré echar de lo más profunodo de mi ser. Aún me acuerdo de su nombre, y creo que los momentos especiales en nuestra vida, los que te marcan; los que nos marcan, nos acompañar siempre. Te garantizo, eso sí, que si volviese a nacer, actuaría de la misma forma. El ser humano..dicen que tropieza dos veces en la misma piedra.
Entonces, tenía momentos de euforia, de optimismo, en los que solo pensaba en decir, en actuar, simplemente en llevar a cabo lo que deseaba desde hace mucho tiempo. Los días seguían pasando, y tenía la inocente esperanza de que las hormonas tenían mucho que ver en todo ésto, que se iría esta sensación, que la soledad y desamparo en el que vivía por la noche desaparecerían. Al fin y al cabo, hasta hace unos meses, siempre había vivido así. He de reconocer que pese a la tranquilidad de tiempos pasados, y a mi carácter anodino, había una parte de mi que quería apostar, aunque fuesen dos pesetas, pero apostar. Tenía un deseo de cambio, un deseo de irme, de volar, de sentir, de difrutar, de marcharme. Sin embargo, había algo en mi que me retenía hacerlo. No se lo que era, ni si quiera me lo planteé, pero de lo que si era consciente era de que tenía un orgullo, una reputación, que no podía desmoronar. Ahora, con el paso de los años, me he dado cuenta de que fui un verdadero imbécil. Si no empezamos por hacer lo que queremos, cómo vamos a acabar. Dicen los más sabios de la vida, ésos que han sentido cien veces mas que yo, que apostar es ganar. Estoy de acuerdo. Porque mi historia termina aquí. No tengo un final feliz ni una gran despedida que relatar. Lo que si que me queda es un resquicio de asco a esos tiempos, mezclado con una sensación de nostalgia, que nunca lograré echar de lo más profunodo de mi ser. Aún me acuerdo de su nombre, y creo que los momentos especiales en nuestra vida, los que te marcan; los que nos marcan, nos acompañar siempre. Te garantizo, eso sí, que si volviese a nacer, actuaría de la misma forma. El ser humano..dicen que tropieza dos veces en la misma piedra.
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